Hacia un nuevo cambio sistémico

Esto empieza a tener diferentes colores, olores y formas, aunque de alguna forma todo parece estar asociado a los mismos conceptos, empieza a haber grandes diferencias de formas de actuar, a pesar de ser aún desconocidos para la mayoría de la población.

Las grandes marcas están trabajando a marchas forzadas por identificar sus productos con palabras como natural, sin conservantes, sin colorantes, con aromas naturales, ecológicos, pero son aún muy pocas las que identifican en su packaging la procedencia de modos sostenibles de fabricación, crianza y/o transformación. Parece que con la identificación de ecológico o con la preposición “sin” nos consuela y satisface consumir en una linea tendente hacía hábitos de vida saludable, sin profundizar más allá de lo que hay detrás de todo esto y qué impacto representa en el mundo.

En estos últimos años, empieza a haber organizaciones que certifican de alguna forma empresas por sus buenas prácticas, más allá de generar sólo ganancias, como es el caso de B Corporation que empieza a tener una gran repercusión a nivel mundial. Por otro lado está la asociación de empresas que promueven el triple balance: económico, ecológico y social promovido por SANNAS.

REAS, la red de economía alternativa y solidaria, es otro movimiento con redes en todas las comunidades autónomas, potencia la económica solidaria, hacia un modelo de economía más justa y sostenible.

Los modelos de economía circular ya se están poniendo en práctica en la grandes multinacionales de la industria textil y logística para generar un impacto positivo en el planeta en el aprovechamiento de los recursos.

Proyectos como el de Javier Goyeneche, EcoAlf, están impactando de una forma tremendamente positiva, desarrollando diseños sostenibles y reciclando material vertido en los océanos.

Ouishare, crea y promueve una sociedad colaborativa justa, abierta y de confianza conectando personas, organizaciones e ideas.

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Pero aunque parezca que nos hemos ido del hilo con el que comenzamos este post, la idea era reflejar de alguna forma, el cambio de tendencia y transformación que está sucediendo en el mundo, donde parece que todo está metido en un mismo saco y es difícil, en algunas ocasiones distinguir que es cada cosa y tender a ampliar conceptos y/o palabras a formas y maneras de hacer.

Desde Farmidable, nos estamos mostrando observadores sobre los cambios de tendencia, pero lo que es cierto es, que nuestra organización quiere liderar un “cambio sistémico” que parte del nuevo modelo que proponemos en la forma de consumir, distribuir y la repercusión e impacto que esta forma de hacer tiene. En nuestra hoja de ruta, estamos desarrollando, a nivel local, la mejora de las prácticas de productores que comulgan con una filosofía de trabajo alineado con los que promovemos, dando importancia a la repercusión que tiene cultivar, criar y transformar de una forma determinada, integrando todo esto en un ecosistema que nos lleve a crear “ciudades sostenibles” donde todos los agentes participantes en este ecosistema están alineados en las nuevas propuestas de trabajo por el bien común.

Productores, consumidores y agentes locales, deben entender que un nuevo modelo de interacción es posible donde ganamos todos y donde la forma de hacer tiene un impacto positivo en lo económico, social y medioambiental.

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